domingo 10 de julio de 2011

Mi cumpleaños



Si notan tristeza en mi rostro es por una casa bien definida: hoy cumplo años. Exactamente ocho. No pesan los kilos y mantengo mi tipo, pero la edad comienza a pesar factura. Aquí me tienen, en pleno julio y con un catarro del quince, vomitando flemas por todas las alfombras que pillo. 
En fin, seguiré luchando por la vida, por los huesos y por todo lo que pueda lamer.

domingo 1 de mayo de 2011

Debería escribir más a menudo



Ya sé que debería escribir más a menudo, pero, después del gilicomentario de la última entrada eche una cabezadita hasta ahora.
En fin, que el mundo, sobre todo el de los humanos, está lleno de tontos. Lo malo que algunos de esos no huelen a distancia, como pasa con los perros tantos, que también los hay. 
En fin, que volveré a escribir. Pero es que tanta tontería me aburre y me provoca un sueño muy profundo.

miércoles 29 de diciembre de 2010

Tenemos algo nuevo en casa

Ha pasado, está pasando, algo muy grande en mi casa. Aún no sé exactamente el alcance de todo lo que sucede.
Este verano fue uno de los mejores de mi perra vida. Y todo parecía que no iba a terminar. Estaba todo el día con Alicia. Salíamos a diario, caminábamos horas y horas por la calle. O estábamos en Xivares. Y caminábamos horas y horas. A penas me bañaban, comía todo lo que quería y dormía. 
Hasta que todo cambió de repente. La felicidad nunca dura, es algo que estoy aprendiendo.
Un buen día, Alicia se fue de casa. Quedé sola. Fer llegó tarde. Me sacó y dormimos. Al día siguiente se volvió a ir pronto. Venía, me sacaba y se iba. Un día y otro y otro. 
Estaba muy nerviosa. No sabía lo que pasaba.
Hasta que regresó Alicia. ¡¡Qué alegría!! La noté diferente a los días felices del verano, pero no sabía que pasaba.
Volvieron a irse.
Y regresaron con un bulto que, en los primeros días, no logré identificar plenamente. Olía raro. A nuevo y a medicina.
Empezaron a bañarme con mucha frecuencia.
Alicia estaba todo el día con ese bulto que, en un primer momento, llamaban hijita, hija. Ahora también la llaman María.
Me siguen dando mimos y me dicen que me prepare, que no sé la que me esperan. 
María hija-hijita es una cosa curiosa. No le gusta el agua y llora cuando la bañan. Lo cual demuestra que es inteligente. Así que me preocupo por ella. Cuando llora les aviso para que la cuiden.
En un principio estuve algo preocupada. Pero veo que mi perra vida no cambia mucho. María va cogiendo olores y parece un cachorro humano. 
Miguelito me dice que no me preocupe.
No sé lo que pasará. 
Os mantendré informados.
María empieza a llorar. Voy a ver qué sucede. 

jueves 4 de noviembre de 2010

Moda invierno

Llega el frío y hay que abrigarse.


Salieron pronto de casa y, al regresar, me encontré con esta sorpresa. La verdad es que me queda bastante bien y una, que ya tiene sus años, debe comenzar a cuidarse. La gripe A es muy peligrosa.



Ahora dicen que vendrá una personita que me pondrá y quitará muchos vestidos. No sé de que hablan, pero el asunto me trae un poco mosca. Espero que, al menos, no afecte a mi comida.

sábado 18 de septiembre de 2010

I was really impressed

I am searching for a select group of writers & bloggers to become Founder Members on Videojug Pages. I came across your blog - 'Diario de Tila (Mi vida como una perra)' - and was really impressed.
Y no me ofrecen ni un hueso. Cómo es la gente.

miércoles 4 de agosto de 2010

Mi amigo Aurelio

Os presento a mi amigo Aurelio. Es un gato callejero, que llegó hace unos días a Xivares. Estaba a lo mío, tratando de poner algo de orden con esos gatitos y vigilando la finca cuando lo ví aparecer en cuello de Loli. La verdad es que me podían haber cogido a mí, antes que dar mimos a un extraño, pero ya casi es de la familia.



El pobre huele a hambre y soledad. Le han debido dar bastantes palos en la vida, aunque sea muy corta. Recuerdo que una vez comí un libro en el que se quejaban de las veces que lo habían echado de un cuarta de un hotel y de las noches en las que sólo le hacían compañía las manchas de su traje. Aurelio carece de manchas y de traje. Pero el pobre lo ha pasado mal. Incluso le deje comer en paz, en plan perrita ONU. Para que luego digan que la Tila no es solidaria.




Y ahí está la Virola, animándole a comer. Cuando se le pase el olor a hambre tendré que olerle el culito para ver qué me comenta.



Poco a poco se va haciendo a nosotros. De momento no corre, pero ya lo hará.
Yo me voy a dormir. Esto de hacer trabajo social con gatos me cansa muchísimo.


Ahí estoy, comentando a la Virola lo que tiene que hacer para poder descansar tranquila. Aurelio disfrutó tanto con el pienso que terminó lamiéndose hasta las patas.

sábado 12 de junio de 2010

Se me rompe el corazón

Sólo hay una cosa que me duela más que no poder subirme a la cama, o que esté lloviendo cuando toca pasear o que me duchen.
Sólo hay algo que no comprendo en mi raza lo cual, viendo como son los humanos, no deja de ser una ventaja.
Pero eso no evita que me siga escandalizando cuando uno de mi especie ataca a un cachorro humano, aunque la culpa sea del dueño. Es algo que me duele infinitamente.
Related Posts with Thumbnails